Según datos de la Organización Mundial de la Salud, 1 de cada 160 niños padece algún TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA

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Autismo, TEA y TDAH

Según datos de la Organización Mundial de la Salud, 1 de cada 160 niños padece algún TRASTORNO DEL ESPECTRO AUTISTA (TEA).

Se desconoce su causa, pero muchas investigaciones apuntan a su vinculación con cambios en la microbiota intestinal.

Sabemos que hay relación entre los más 100 billones de bacterias que habitan el intestino y el comportamiento, la ansiedad, la percepción del dolor e incluso la respuesta emocional.

La investigadora norteamericana Elaine Hsiao apunta “Nuestro trabajo es el primero que prueba que si modulamos la microbiota intestinal, es posible influenciar los síntomas del autismo en ratones”.

Constataron que además de una microbiota alterada, en estos animales estaba aumentada la permeabilidad intestinal. Hsiao y su equipo probaron que, en los ratones con TEA, utilizando determinadas cepas probióticas mejoraban los problemas inmunitarios y gastrointestinales asociados, lo que abre la puerta a nuevos fármacos para tratar síntomas del autismo.

Aunque los resultados de los primeros estudios son prometedores, no olvidemos que los estudios son en modelos animales y se desconoce si los resultados serán 100% trasladables a humanos.

Respecto al TRASTORNO POR DÉFICIT DE ATENCIÓN E HIPERACTIVIDAD (TDAH) numerosos estudios lo vinculan con el estrés crónico de las mujeres embarazadas.

Investigadores del Instituto de Ciencias del Comportamiento de la Universidad Radboud de Nimega, demostraron que las mujeres embarazadas sometidas a altos niveles de estrés (cortisol alto) tenían bebés con cambios en la composición de la microbiota intestinal (mayor concentración de proteobacterias patógenas facultativas y menor cantidad de bacterias lácticas), esto aumenta el riesgo de inflamación.

Los investigadores especulan que quizá el cortisol podría interferir la producción de bilis, y eso, a su vez, influiría en las bacterias intestinales y, por otra parte, también esta hormona del estrés podría ser capaz de traspasar la placenta e incrementar los niveles de cortisol del feto, afectando así al desarrollo de su tracto gastrointestinal y vinculandolo con los nacimientos prematuros, bajo peso al nacer, problemas de piel, asma, ansiedad o el TDAH.

Elaine Y. Hsiao, et al. Microbiota Modulate Behavioral and Physiological Abnormalities Associated with Neurodevelopmental Disorders. Cell, 2013.

Buffington SA, et al. Microbial reconstitution reverses maternal diet-induced social and synaptic deficits in offspring. Cell, 2016.

Maartje A.C.et al. Maternal prenatal stress is associated with the infant intestinal microbiota. Psychoneuroendocrinology, 2015.

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